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La relación de los abuelos con los nietos

Artículo de Ramón Pérez Nóvoa publicado en el suplemento Gente Mayor de el periódico La Región el día 4 de Febrero de 2018.


La implicación de los abuelos en la vida de las familias es, cada vez más, un factor clave no solo en el aseguramiento del sostenimiento económico de estas en muchas ocasiones, si no también y sobre todo en la gran ayuda que estos pueden prestar en la educación de los nietos. Al mismo tiempo, y no podía ser de otro modo, los abuelos también se benefician con esa alegría y disfrute constante que les proporciona el poder mantener una buena relación con sus nietos.

El “hacerse mayor” no es solo una variable biológica o cronológica, si no que también es un momento de la vida que nos acarrea grandes cambios (unos dolorosos, como la pérdida del cónyuge, o de familiares y amigos; y otros alegres, como la llegada de los nietos). Por ello y dependiendo de cómo se afronte esa nueva etapa de la vida, esta puede suponer una gran crisis, o por el contrario una oportunidad de vivir nuevas experiencias y relaciones (me voy a referir a “la jubilación” y a la llegada de “los nietos”).

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En un primer momento de la jubilación podemos tener la sensación de una liberación de cargas y la llegada del descanso. Pero es habitual que con el transcurso del tiempo, ese descanso se convierta en una rutina, con una falta de energía para todo, y en la sensación de que ya no resultamos provechosos para nada. Es ahí donde entra en juego la familia; es ahí donde el papel de los nietos resulta fundamental. Es ahí donde “el jubilado” puede desempeñar una ayuda imprescindible en el cuidado y educación de sus nietos, y al mismo tiempo sentir con ello que está viviendo una “segunda juventud”. La labor del cuidado de los nietos puede resultar muy satisfactoria para los/las abuelos/as:

a) Les mantiene vitales y activos.
b) Pueden disfrutar de ellos con más entrega de la que dispusieron en su día para la crianza de sus propios hijos (en aquel momento limitada por culpa de las obligaciones de su actividad laboral).
b) Los nietos les proporcionan una fuente de alegría constante, y en definitiva les posibilita seguir sintiéndose útiles para su propia familia.

Al mismo los nietos resultan beneficiados y enriquecidos con esa relación esencial a mantener con sus abuelos, en muchos sentidos y sobre todo educacionales.

Pero todo tiene sus límites. Y me refiero a que no debemos de confundir la importante y necesaria relación que deben mantener los abuelos con sus nietos, con el convertir a los abuelos en “canguros” de sus nietos. En este punto son los hijos los que tienen la obligación de valorar las tareas que pueden asumir sus padres sin que excedan de sus posibilidades.


CONSULTA:   

Soy una persona de cierta edad y ahora con una relación tensa con uno de mis hijos. Me está poniendo trabas continúas para poder ver a mi nieto, con el que siempre mantuve una relación buena. ¿Pueden privarme de esas visitas, sin motivo justificado alguno?

Nuestro Código Civil es muy claro al respecto. Literalmente regula que:
“No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del hijo con sus abuelos y otros parientes y allegados. En caso de oposición, el Juez, a petición del menor, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Deberá  asegurar que las medidas que se puedan fijar para favorecer las relaciones entre abuelos y nietos, no faculten la infracción de las resoluciones judiciales que restrinjan o suspendan las relaciones de los menores con alguno de sus progenitores”.

Además, el propio TS ha reconocido los siguientes principios:
a) Que abuelos y nietos tienen derecho a relacionarse.
b) Que se trata de un derecho-deber, beneficioso para ambos.
c) Que sólo podrá denegarse cuando concurra justa causa, es decir, cuando afecte al interés de los menores, considerando que la relación con los abuelos es siempre enriquecedora, por lo que no cabe negarles el derecho legítimo a relacionarse con sus nietos, sin perjuicio de tener en cuenta la voluntad del menor.
d) Que la trascendencia personal y familiar que tiene para el menor conservar la relación afectiva y material con los abuelos hace que el papel de éstos sea relevante y preferente frente a otros familiares, parientes o allegados que pudieran reclamar judicialmente la fijación de relaciones con el menor.
e)  Que la justa causa para denegarles ha de ser probada por quien la alega.


NOTA LATERAL.-

Financiación autonómica para el envejecimiento y la dispersión.

Se está negociando por el Gobierno Central un nuevo sistema de financiación autonómica que atienda a cada territorio autonómico, pero adaptado a la dispersión geográfica y al envejecimiento de la población, características estas que afectan especialmente al gasto público en Galicia.
Nuestra Comunidad necesita “mayores recursos económicos” que otras Comunidades para la prestación de servicios públicos (como educación y sanidad), por razones de envejecimiento y sobre todo por la notoria dispersión geográfica que nos afecta.
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