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Testamento de uno para el otro

Artículo de Ramón Pérez Nóvoa publicado en el suplemento Gente Mayor de el periódico La Región el día 15 de Diciembre de 2015.

Resulta frecuente el escuchar entre cónyuges, decir que han hecho “testamento de uno para otro”, y más aún cuando algún hijo de uno de esos cónyuges fallecido, viene diciendo que “ahora todo es del otro cónyuge hasta que fallezca, porque habían hecho testamento de uno para otro”. Es decir, vienen entendiendo que con ese testamento, cuando uno fallece, el otro “se queda con toda los bienes y herencia del que ha fallecido”.  Pues bien, se trata de una creencia errónea el entender o pensar que en aplicación de ese tipo de testamento, los bienes de la herencia pasan a ser propiedad del cónyuge viudo;  incluso se llega a afirmar que es así puesto que el matrimonio estaba en régimen de sociedad de gananciales, y por lo tanto al existir bienes en común, sería lógico y de  justicia que los bienes continuaran siendo propiedad del cónyuge sobreviviente.

La realidad es otra. Nuestra legislación vigente establece límites a la posibilidad de transmitir por vía de herencia la totalidad de los bienes al cónyuge viudo; y ello porque se fija y regula la prioridad de los herederos forzosos, entre el que también se encontrará el/la esposo/a, pero por detrás en orden de prelación de los hijos y de los progenitores.

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Los herederos forzosos son los que por ley tienen siempre reservada la legítima, es decir aquélla porción de bienes de la herencia de los que el testador no puede disponer por estar reservada para ellos. En concreto nuestro Código Civil regula expresamente que son herederos forzosos (aquéllos que tienen reservada la legítima), los siguientes y por el siguiente orden:

1º.- Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes.
2º.- A falta de los anteriores, serán herederos forzosos los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes.
3º.- El viudo o viuda en la forma establecida en el Código Civil.

Por lo tanto, si el testador tiene hijos, dado que son herederos forzosos, al menos la porción correspondiente a la legítima debe dejarse en el testamento a su favor. No cabe la posibilidad de esa intención de “todo para mi esposo/esposa”. En cualquier caso, para proteger al cónyuge viudo, lo aconsejable es concederle el usufructo vitalicio de todos los bienes a éste, y así tendremos la garantía de que en tanto viva, podrá hacer uso de los mismos, sin la injerencia de los hijos. Sería el “usufructo” (derecho de uso y disfrute), pero “no la propiedad como tal”.

En definitiva, el testamento "del uno para el otro" está limitado en el Código Civil cuando existe la concurrencia de herederos forzosos, aunque con fórmulas en el testamento para proteger al cónyuge sobreviviente hasta que fallezca.



CONSULTA:  

En Enero del pasado año 2015, mis tres hermanos y yo vendimos un piso del que éramos cotitulares los cuatro. Posteriormente, en mayo, me llegó a mí el importe total del recibo del IBI (contribución) del periodo anual de 2015. ¿Es normal que me llegue a mí sólo el importe total, cuando además el piso ya no era nuestro desde Enero de 2015?

En esta consulta plantea usted dos cuestiones diferentes.

En primer lugar y sobre la emisión de un solo recibo a su nombre: Resulta que por cuestiones habituales de tramitación administrativa, el Ayuntamiento no tiene la obligación inexcusable de girar el recibo del IBI a todos y cada uno de los cotitulares de un inmueble, sino que lo hace solo a uno de ellos (en este caso a Usted), y que posteriormente Usted tendrá que repercutir la parte que le corresponda a cada uno de sus hermanos.

En segundo lugar y sobre quién está sujeto al pago de esa anualidad de IBI (2015): En este caso concreto si el IBI se refiere al periodo posterior a la venta del piso (y así ha de entenderse, pues la venta la realizaron a principios de año), es el nuevo propietario quien debe abonarlo. Es posible que el recibo siga viniendo a su  nombre, al no haber cambiado el comprador la titularidad de dicho inmueble en la Gerencia del Catastro. Tendrá que aclarar el tema en el Ayuntamiento y reclamar dicho importe al nuevo propietario.


NOTA LATERAL.

Responsabilidad del inquilino por daños en vivienda.-

Los Tribunales vienen entendiendo que los daños causados por un arrendatario en la vivienda alquilada, no son reclamables si se han producido como consecuencia del uso normal o habitual de la misma.
En Sentencia dictada por la AP de Madrid de 20.02.2015, se desestima la petición del arrendador de reparación de los desperfectos en la vivienda alquilada consistente en distintos agujeros que se habían hecho en las paredes para la colocación de cuadros y mobiliario, al considerar que “la finalidad y el destino de la vivienda arrendada era para ser habitada por una familia, para lo que precisaba ser decorada y amueblada”.
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